¿Se puede evaluar en la mujer, el estado de los ovarios?

Programa de Asistencia Reproductiva de Rosario, quien ante nuestra requisitoria, nos decía: “sí; hoy disponemos de dispositivos para medir el estado de los ovarios con el Ovo-check. Es un modo de romper estereotipos; desde hace un tiempo la mujer puede no estar atada a su maternidad. Alrededor de los 20 años, el ser humano tiene el mayor desarrollo neuronal y hormonal. Justo en el tiempo en que la mujer, y el hombre también, ocupan su tiempo en llevar adelante sus proyectos de vida, entre el que se destaca el dedicarle tiempo y esfuerzo por alcanzar una profesión”.

Este proceso, que no se puede detener, cuenta ahora con un programa que es la respuesta que encontramos ante esa nueva necesidad. Hoy podemos medir el estado de los ovarios de la mujer y ofrecemos a la población femenina el Programa del Ovo-check. Para lo cual invitamos a la mujer, preferentemente menores de 30 años para que evalúen su capacidad reproductiva para observar su “reserva ovárica”; se trata de una consulta de saldo, cuántos óvulos le quedan y de qué calidad son los que quedan. Lo que ocurre es que en la línea de tiempo de nuestros ovarios, a partir de los 35 años, se opera un importante descenso del número de óvulos.

Desde el mismo útero de la mamá la futura bebé que ya cuenta con su pool de óvulos, a las pocas semanas de gestación comienza a perderlos sistemáticamente.

Una vez en una charla en Proar pregunté a qué edad comienza la menopausia, tras lo cual afirmé que a las 20 semanas de vida intrauterina de la bebé. Si pensamos que menopausia es el desgaste de los óvulos, la afirmación aparte de provocadora es acertada. A los 5 meses de gestación comienza el desgaste de los 2 millones de ovocitos; cantidad que no puede reponerse; la que luego, con mayor velocidad se perderá, a partir de los 35 años de vida.

Una forma de poder ver en qué lugar de esa línea de desgaste estamos, es a través de un simple análisis de sangre, al que se puede agregar una ecografía transvaginal para hacer un recuento de folículos antrales, los días segundo, tercero y quinto del ciclo menstrual. Mientras que el análisis de sangre se puede hacer en cualquier momento del ciclo. Con lo cual obtenemos un panorama de cantidad y calidad. Los mejores óvulos los ovulamos en esa década, la que va de los 30 a los 40 años; luego quedan pocos y de baja calidad reproductiva.

La estrategia es que si nos encontramos ante la evidencia de una decadencia de óvulos, poder congelar una cantidad para asegurar óvulos de buena calidad para cuando podamos encarar su fertilización y hacer realidad el deseo de ser padres de esa pareja.

Son células que representan un reaseguro en el caso de que lo queramos usar el día de mañana.

La fertilización de esos óvulos puede ser sólo in vitro. Procedemos a preparar el útero que hacemos con hormonas, durante 15 a 20 días aproximadamente; y cuando el endometrio que es la capa dentro del útero está engrosada y el útero listo para poder recibir y anidar, se descongela el óvulo y se pone a fertilizar con la muestra de semen de la pareja; o con semen de donante en el caso de una mujer sola o de una mujer cuya pareja carece de espermatozoides y después de cinco días cuando está armado el embrión en los incubadores de nuestro laboratorio, ese embrión se transfiere a ese útero preparado previamente. Este procedimiento, muy sencillo, lo llamamos transferencia y la hacemos mediante una cánula muy fina para que sea indolora; lo hacemos mediante control ecográfico para ver su localización y después de 10 hacemos el análisis para estar seguros que el embrión por fin, se implantó. Si da positivo con el análisis sub beta, seguimos un tiempo con esas hormonas de reemplazo, y luego sigue el embarazo normal. Ante el fracaso se recurro a los otros óvulos congelados y se procede del mismo modo; por eso decimos que se deben congelar una cantidad de óvulos razonables; en el mundo hay consenso que la cantidad oscile entre 12 y 15 óvulos.