Pié diabético| ¿Qué debemos conocer?

Una de las complicaciones crónicas más graves de la Diabetes Tipo 2, es la que se produce en torno al pie, la que es causa frecuente de internación y origina un alto nivel de ocupación de las camas hospitalarias. Las úlceras y amputaciones son un gran problema de salud que generan un alto costo social y económico a la persona, sus familiares y a los sistemas de salud.

En Latinoamérica, conociendo la problemática que el pie diabético representa, los sistemas de salud deberán crear programas de amplia cobertura de masas. Estos deberán reforzar los aspectos de la prevención, el acceso y elevación de la calidad de la atención médica, particularmente la especializada e integrada en equipos multidisciplinarios, con el objetivo de prevenir, identificar y tratar oportunamente los problemas y las complicaciones del pie diabético.

Aproximadamente el 1% de las personas con diabetes sufren una amputación de miembros inferiores. En los países desarrollados la diabetes es la causa más frecuente de amputación no traumática (IDF, 2017).

“El pié diabético es una problemática compleja y poco reconocida; en nuestro país, de acuerdo a la última encuesta nacional de factores de riesgo cardiovascular, el 12% de la población padece diabetes, alrededor de 3 millones de personas adultas, de las cuales el 5% van a desarrollar lesiones en los pies; es decir, en Argentina, alrededor de 150.000 personas; y en el 20% de estos casos, lamentablemente llegarán a la amputación”, sostiene Daniel Piskorzs, cardiólogo, investigador, ex presidente del Federación Argentina de Cardiología e integrante del Instituto de Cardiología del Sanatorio Británico.

Piskorz detalla la manera de evaluar a estos pacientes, “nosotros los dividimos en 6 categorías a partir de la severidad de las lesiones; los niveles 0 a 2, que son los casos más leves, pacientes que no llegan a las ulceraciones profundas ni a la gangrena, los manejamos en forma ambulatoria.

Los niveles 3 a 5 que son los más graves que ya tienen úlceras profundas, gangrenas localizadas; o gangrenas severas, los hospitalizamos.En estos casos lo primero que debemos evaluar es el estado del flujo de sangre hacia la zona lesionada; ya que, por más tratamiento que nosotros iniciemos, si no llega flujo de sangre, será imposible recuperar esa pierna”.