Miguel, el hijo de sus obras

Por Santiago Izaguirre

Neil Amstrong será recordado por los siglos de los siglos como el primer terrícola en pisar la luna.

Saenz Peña ilustrará los libros de historia que hablen del voto no tan universal pero sí secreto y obligatorio que posibilitó con su autoría no intelectual (ese fue el señor de la galera del que ya hablaremos en otros retratos) pero si material.

Mark David Chapman aparecerá cada 8 de diciembre en las pantallas de televisión como el fanático que asesinó a John Lennon.

Orson Wells  será analizado por generaciones y generaciones de estudiantes de comunicación, por haber sembrado el pánico en multitudes a través de falsos mensajes radiales.

René Higuita pasará a la historia por haber inventado “el escorpión”, la jugada más audaz que realizó un arquero en la historia del fútbol.

Rodolfo Walsh, el valiente periodista argentino, será ejemplo de coraje cívico por su carta abierta a la junta militar.

No miente Don Cervantes Saavedra cuando le afirma, en nombre del Quijote, a su escudero que cada cual es hijo de sus obras. Hijo pródigo, hijo así sin más o hijo de puta; pero hijo, en fin, de sus obras.