La clave para prevenir un infarto estaría en la cantidad de siestas

El efecto de las siestas en la salud y su relación con los problemas cardiovasculares continua sin estar claro. Hasta ahora, las investigaciones habían analizado el impacto de estas según su duración o diferenciando entre aquellos que la practican y los que no.

Ahora, un nuevo estudio ha centrado su estudio en la frecuencia con la que se hace esta interrupción durante la tarde. Los resultados, que han sido publicados en la revista Heart, indican que las personas que solo duermen la siesta una o dos veces por semana tienen menos riesgo de tener un ataque cardiovascular.

Sin embargo, no existe este vínculo si se trata de siestas más largas o realizadas con más frecuencia. “En nuestro estudio solo encontramos una asociación entre la frecuencia de las siestas y las enfermedades cardiovasculares, mientras que no encontramos ninguna conexión con la duración de la siesta”, confirma a Sinc Nadine Hausler, principal autora del estudio.

Las siestas ocasionales –una a dos veces por semana–, se asociaron con una reducción de casi la mitad en el riesgo de fallo cardiaco (48 %) en comparación con los que no dormían ninguna siesta.

Aunque las vías fisiológicas exactas que vinculan la siesta con el riesgo de enfermedad cardiovascular no están claras, esta investigación contribuye al debate actual sobre los efectos de la siesta en la salud, y sugiere que lo que importa no solo es la duración, sino también la frecuencia.