Hoy se cumplen 22 años del brutal asesinato de José Luis Cabezas

Hoy se cumplen 22 años del brutal asesinato de José Luis Cabezas, el reportero gráfico de la revista Noticias que dio a conocer el rostro del empresario y socio privilegiado del menemismo Alfredo Yabrán. No nos olvidamos. No lo hicimos antes, tampoco ahora que las razones se multiplican al compás del recrudecimiento de las políticas neoliberales. La reducción presupuestaria en salud y educación, el desmantelamiento de las empresas estatales, los crecientes despidos y la precarización laboral, la devaluación, la inflación y los sucesivos tarifazos redundan en el enriquecimiento obsceno de los CEOs que ocupan los cargos gubernamentales y de los amigos del poder. Mientras tanto, la resistencia del pueblo contra estas políticas opresivas se soslaya acudiendo a la manipulación mediática, a la justicia cómplice e, incluso, a la represión.

El mensaje expedido por Yabrán a través de Gustavo Prellezo -el autor material de los dos balazos- y de la banda de “Los Horneros” no fue sólo para Cabezas, sino para cualquier trabajador o trabajadora de la comunicación que se atreviera a visibilizar la trama mafiosa de aquel entonces. El crimen de Cabezas fue una muestra de la dimensión y el poderío de una red compleja y oscura dispuesta a resguardar sus intereses a cualquier precio. Y, evidentemente, la escena brutal de la cava de Pinamar dio cuenta de lo mucho que estaba en juego.

Cabezas es referencia obligada para todas y todos los trabajadores, es símbolo de valentía, del fuerte compromiso ético que cada periodista tiene con la verdad y del deber inquebrantable de informar a toda la sociedad. Esos valores asumen un calibre adicional en un contexto de bombardeo de operaciones mediáticas, marketing al servicio de la desinformación, espectacularización y noticias falsas. Cabezas es un ejemplo de la defensa de la libertad de expresión, del rechazo a la censura y de aquellos mecanismos que producen -de forma más sutil pero no menos dañina- la autocensura. Cabezas nos recuerda la importancia de desmantelar el velo y mostrar el rostro de la verdad para ser capaces de decidir, cultivar una mirada crítica, proteger nuestros derechos y dotar a la democracia de su sentido real.

En definitiva, José Luis Cabezas nos convoca hoy más que nunca a fortalecer los lazos y a organizarnos como trabajadorxs para redoblar esfuerzos y garantizar -aún en las condiciones asfixiantes que provocan las políticas neoliberales- el derecho a que toda la sociedad acceda a una información de calidad, libre y emancipadora. Por eso, alzamos la voz una vez más y aún más fuerte: ¡Cabezas presente! ¡Cabezas presente! ¡Cabezas presente!