¿Cuál es la actividad física más recomendada para el corazón?

La actividad ideal para estos casos es la actividad aeróbica, y agregaba: “puede ser caminando, bicicleta fija si  no se anima andar por la calle, natación que incluye hacer ejercicios en el agua ya que hacerlo en ese medio requiere de menor uso de la fuerza, además de no tener impacto sobre las articulaciones. El ejercicio físico debe ser variado: caminar un día, nadar el otro, la bicicleta otros día, etc. Esta diversidad en la actividad física es recomendable y asegura su adherencia al ejercicio”.

Media hora o una hora tres o cuatro veces por semana. Debe ser un tiempo para uno. Para disfrutarlo. Una caminata es algo placentero y útil. Siempre que uno pueda debe reservarse este tiempo para sí. Pero si nada de esto les agrada, tal vez puedan probar con el baile que es una actividad aeróbica y placentera. Bailar tango o ritmos caribeños cubren las necesidades de nuestro organismo a la vez que le proveen a las personas posibilidades de intercambio social que es otra de las facetas que contribuyen a generar espacios saludables  desde lo anímico y psicológico.

La alimentación sobre la salud y sobre la recuperación de pacientes enfermos; ésta fue su respuesta: “somos lo que comemos y nadie nos ha educado a comer; por lo cual debemos prestar atención a este tópico. Vemos que esto está cambiando substancialmente; ya que mucho ayudan las redes sociales. Creo que ya está instalado en la población que los tres componentes básicos que son las proteínas, los hidratos de carbono y los grasas se incorporan habitualmente; lo que debemos destacar que estos elementos deben estar de modo equilibrado en nuestra dieta diaria. Frutas verduras y hortalizas son componentes fundamentales y ya está siendo aceptados por la población que las incorpora a sus dietas acompañando a las proteínas, lo que le da un estándar de calidad a nuestra dieta a la que calificamos de sana. Los que necesitan bajar de peso tiene que exigirse un poco más para incorporar 1500 calorías”.

Como todo cambio de hábito cuesta incorporarlo; el médico y los restantes integrantes del equipo de salud debemos ayudar educando a los pacientes y motivándolos para que disciplinadamente construyan dietan que puedan cumplir para hacer efectivo este nuevo hábito: comer saludablemente.

Es fundamental la hidratación; a la buena dieta la debe acompañar una hidratación sostenible; tomar agua hasta cuenco uno no siente sed e incorporar al menos 2 litros de agua por día.

Si salgo a hacer la rutina física a la mañana debo ingerir agua y comer algo sólido ya que nos vamos a someter a una exigencia mayor y nuestro organismo tiene que disponer de reservas para que cuando él necesito de proteínas, hidratos de carbono y grasas.

Debemos prestar atención a las comidas que debemos ingerir en el día. Son 4 o 5 comidas que hay que respetar con disciplina; no saltear ninguna de ellas; las que deben estar constituidas equilibradamente en porciones no deben ser abundantes, de legumbres hortalizas, proteínas de carnes rojas, pollos y pescado; en menor medida hidratos de carbono.

Hay que tener en cuenta la actividad diaria y el gasto energético durante el día.