Central mereció ganar, pero Patronato le sacó un empate

Rosario Central tenía todo al alcance de sus manos para cerrar una noche óptima: le ganaba con justicia por 1 a 0 a Patronato, rival directo en la lucha por la permanencia; su adversario estaba con diez y el segundo parecía al caer. Pero un zapatazo de Julián Chicco y su falta de puntería lo condenaron a sumar apenas un punto y dilapidar dos, algo que lamentará a fines de temporada.

El elenco de Diego Cocca fue muy superior durante todo el trámite y mereció quedarse con la victoria porque fue el que hizo todo el gasto y el que contó con las mejores (y muy numerosas) ocasiones de gol. Pero la gran noche del arquero Ibáñez y la falta de lucidez a la hora de la definición le impidieron quedarse con el triunfo y la punta.

Lo ganaba por 1 a 0 desde los 32 minutos de juego, merced a una estupenda maniobra individual dentro del área de Maximiliano Lovera,que culminó con un remate cruzado y bajo, al palo izquierdo del arquero. Y lo merecía porque el primer tiempo fue muy bueno y sin fisuras,aunque Ibáñez ya estaba dando muestras de que tendría una gran actuación con dos muy buenas atajadas a Brítez y Lovera.

Encima, para acentuar la nítida supremacía centralista, a los 9 minutos del segundo acto se fue expulsado Damián Lemos en la visita. Al segundo gol de Central ya le andaba el fuego por la mecha, pero el que terminó por hacerla explotar fue Julián Chicco, el volante del equipo entrerriano que a los 19 minutos del segundo acto superó a Ledesma con un gran disparo de sobrepique en la medialuna del área. Sin merecerlo (y sin pensarlo) estaban 1-1.

Allí, Cocca hizo un cambio que no se entendió: sacó a un gambeteador nato como Lovera para que entrara Gamba. Quizás, debió haber sacrificado a otro jugador como Zavala o hasta Gil. Pero igualmente Central siguió siendo superior, claro que ya con el nerviosismo propio de la saberse empatado. Y llegó con mucha claridad, apilando chances para ganarlo pero fallando sistemáticamente.

Entre las jugadas más claras, se cuentan la que Riaño le bajó de cabeza a Gamba y éste remató por muy poco afuera; el centro desde la izquierda de Zabala que Gil conectó de cabeza a las manos de Ibáñez; la ocasión que Zabala definió por encima del arquero y que salvó en la línea Mancinelli. Y un remate final de Rinaudo que Ibáñez contuvo a su izquierda. Muchos méritos, que quedaron acumulados a un costado.

Finalmente, Central se consumió en la impotencia de no hallar la llave del segundo y, por ende, de la victoria. Y Patronato celebró el empate como un triunfo porque perdía y lo empató cuando jugaba con uno menos que su rival, con quien compite directamente por conservar la plaza en la elite.

Si hoy acabara la temporada, ambos deberían jugar un partido desempate para ver quién se queda y quién se va a la Primera Nacional. Es cierto, aún falta mucha tela por cortar. Pero todos se marcharon del Gigante sabiendo que estos dos puntos, en algún momento, se pueden lamentar.