Central Córdoba una temporada perdida

Se terminó una temporada que quedará en el olvido en Central Córdoba. El elenco rosarino prometía en la previa, más que nada por lo hecho el año anterior, cuando el equipo, en ese entonces comandado por Ariel Cuffaro Russo, hizo una gran campaña y quedó muy cerca del ascenso siendo escolta de Defensores Unidos.

Pero el año arrancó torcido y nunca hubo manera de recuperarlo. La goleada 4-0 ante Estudiantes por Copa Argentina fue el preámbulo para lo que sería el año del Charrúa en general. El debut, en casa, fue una goleada 0-4 ante Argentino de Quilmes, que finalmente terminaría siendo campeón. Le siguió otra caída, 1-0, frente a Armenio, que también ascendería.

Pero la racha mala llegó a cinco juegos sin ganar. Hasta que, en Cañuelas llegó la primera victoria de los de Pochettino, que confirmaron luego el triunfo en casa ante Italiano. Parecía que el equipo se despertaba, pero una goleada 0-5 frente a Alem fue otro cachetazo duro. Si hay algo que este equipo desarrolló fue la resistencia a las malas. Y se recuperó.

Sobre la mitad de la primera rueda, Córdoba asomó con tres victorias al hilo (Excursionistas, Victoriano Arenas y Berazategui) y luego un empate con Villa San Carlos. Cuando todo parecía enderezarse, llegaron los golpes duros: tres derrotas al hilo (Ituzaingó, El Porvenir y Merlo) y tres empates consecutivos (Sportivo Barracas, Luján y Lamadrid) fueron coronados con una nueva caída, con Dock Sud, para redondear una primera rueda muy floja.

Fueron 9 los partidos consecutivos sin ganar en el final de la primera rueda y la dirigencia decidió ponerle un punto final al mandato de Claudio Pochettino. Daniel Teglia fue el elegido, y llegó con un proyecto a largo plazo, aceptando que la escasa cantidad de puntos que había en el equipo no le permitían pelear por nada. Para colmo, al equipo se le habían ido valores importantes como Sebastián Grazzini, Juan Marcelo Ojeda y luego Damián Ledesma.

El nuevo cuerpo técnico logró dos empates en el comienzo, ante rivales que ya estaban peleando arriba, pero la caída con Laferrere y los posteriores empates con San Martín de Burzaco y Midland llevaron la mala racha a 13 juegos. Pero otra vez ante Cañuelas, el equipo reapareció y lo superó en casa 4-2.

Tras dos empates (Sportivo Italiano y Alem), al Charrúa se le escapó en 5 minutos un partido insólito ante Excursionistas y terminó perdiendo cuando ganaba 2-0. Lejos de perderse anímicamente, el equipo se recuperó, levantó el nivel, sumó tres victorias y tres empates, y con esas seis fechas invicto se perdió una luz de esperanza de ingresar al Reducido.

Pero en la recta final el equipo se volvió a pinchar. En su visita al último, cayó 2-0 con Sportivo Barracas y en casa, ante un rival directo, también perdió 2-0 con Luján, y las chances se esfumaron. Con un equipo alternativo, despidió la temporada igualando 0-0 con Lamadrid y cayendo 1-0 con Dock Sud en el Gabino Sosa.

El objetivo de preparar las bases para el año que viene se fue cumpliendo y es lo mejor que puede sacar Central Córdoba de una temporada perdida en la lucha por el ascenso. Ahora Daniel Teglia deberá hablar con aquellos jugadores que quiere retener y empezar a pensar en una buena cantidad de refuerzos para pelear nuevamente por algo grande.