Central Córdoba no levanta cabeza

Con la derrota 1 a 0 ante Dock Sud como visitante, Córdoba cerró un semestre para el olvido en la Primera C, en el que los resultados y los rendimientos estuvieron lejos de las expectativas.

En un 2018 con dos semestres bien definidos, y tan distintos entre sí como el día y la noche, el Charrúa llegó al cierre del año rogando por el pitazo que ponga fin a lo que, de a ratos, fue un suplicio.

Es que, más allá de algún pasaje de buen fútbol y un puñado de buenos resultados en fila, casi nada de lo que hizo este Central Córdoba conducido por Claudio Pochettino escapa al aplazo.

Y no se trata sólo de una cuestión numérica (la más obvia y, claro está, la más relevante); también tiene que ver con la imagen, con la sensación de ver en cancha a un equipo sin una línea de juego definida, sin orden pero tampoco imaginación. Un equipo frágil defensivamente, inofensivo en ataque y con un mediocampo que rara vez dominó el trámite de un partido. Por eso no sorprende que termine la primera rueda en el puesto 14º, siendo el tercero menos goleador y el sexto más goleado.

La visita de hoy a Dock Sud no fue más que una continuidad de lo visto en los duelos anteriores. De movida quedó claro quién de los dos era el equipo protagonista del torneo y con aspiraciones de Copa Argentina, y cuál el que no encontraba rumbo: ya a los seis minutos el local había generado tres chances claras. La primera, con un remate de Troxler que salió besando el palo; luego un mal cálculo de Giroldi que permitió a Miranda Moreira definir y obligó a Ledesma a despejar la pelota en la línea; y por último el gol de Leandro Caruso, que definió mano a mano tras una buenas jugada colectiva.

Los restantes 84 minutos mostraron a un Central Córdoba yendo con ganas, enjundia y coraje pero chocando siempre con sus propias limitaciones. El DT dispuso en el complemento los ingresos de Herrera, Armoa y Cereseto buscando mayor peso ofensivo, y apostando todo a lograr el empate con envíos aéreos que casi nunca llevaron real peligro al arco de Mitre. De contraataque, Caruso tuvo un par de posibilidades claras de sentenciar la historia, pero falló en la definición.

Con la derrota consumada, finaliza un semestre absolutamente olvidable y se aproxima un momento crucial: el de tomar decisiones. Habrá que poner en la balanza las propuestas iniciales y los objetivos planteados, y contrastarlo con lo desarrollado a lo largo de estos meses. Todos los caminos parecen conducir a un único desenlace.